Oculto

En silencio me quedo tragando y digiriendo sentimientos. Ocultándolos debajo de mi piel van por mi sangre corriendo en el torrente que llega a la bomba que da vida. En algunos momentos brotan ellos en forma de escalofríos por el temor que surge cuando pienso en la sola idea de que algún día de ellos te enteres; en otros más, brotan como un sentimiento de esperanza porque al fin sean ellos por ti correspondidos.

Sin embargo, perseguido por los demonios de mi pasada inmadurez en forma de inseguridad surge la inmovilidad, petrificando mi cuerpo y boca para evitar el contarte mis deseos, mi querer y hacia ti.

Irónico es que aun siendo tú, amiga mía, conociéndote por ya bastantes años pierda la confianza de hacer aquello de tu saber por lo que de mí puedas creer. Según yo, cuidando guardar la apariencia, lo que siento se externa de forma más evidente día a día pues lo quehaceres del sentir y del querer reconozco soy malo aparentando y ocultando, viéndome sin saber perdido en tus ojos o tus finos labios corro con el miedo de que al regresar para mí de aquel infinito lapso, te hayas dado cuenta que por un segundo te contemple, perdido y sin querer.

El ejercicio de escribir

Muchos buscamos plasmar en una hoja nuestro sentir con la confianza del mundo olvidándonos del juicio social y de la opinión de los demás. Muchos escribimos para liberar y dejar correr junto con la tinta nuestra imaginación por los blancos campos de las hojas, buscando eso gatillar nuestros recuerdos sensibles y emociones encapsulados en nuestras mentes y corazones. Otros más escribimos para expresar de manera clara lo que sentimos, pues es esa la única manera en que solo algunos podemos encontrar hacerlo; escribimos también, para que cuando nuestro ego este en lo más alto, consigamos de alguna manera el reconocimiento de los demás; es por medio de la escritura que contamos nuestros secretos mas profundos a nuestra más intima confidente, lo que a nadie más le podríamos contar. Por diversas razones y más de las que aquí alcanzo a enumerar, las personas escriben, pero en mi opinión, sobre todo y principalmente buscamos utilizar este medio con la finalidad de conectar.


La escritura como forma de exteriorizar nuestro sentir

«En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle sentido a nuestra existencia».

Miguel de Cervantes

Es claro que por la escritura conectamos con las demás personas. Sin embargo, también es que por medio del escribir podemos llegar a conocernos y conectar más con nosotros mismos. El trazo de la tinta sobre el papel (o las letras sobre la pantalla) es el reflejo de nuestro interior iluminado u oscuro; nuestra percepción de la realidad; nuestros sueños y demás pensamientos e ideas que podamos albergar en nosotros. El fluir de la escritura y la introspección que ella supone nos acerca cada vez más a la comprensión de nuestro existir. El ser humano por necesidad busca formas de comunicar y dar a conocer con los demás aspectos personales de él, por medio del arte como la música, la pintura o la danza el ser humano busca expresarse, de la misma forma, por medio de la escritura (literatura) se crean estos puentes que establecen una conexión emocional y/o sensorial entre personas. Sin embargo, considero que la escritura no solo nos ayuda a conocer a otras personas, pues el ejercicio que supone ayuda también a dar compresión y lectura de nuestro interior, de esta manera, a cada palabra plasmada en la hoja o papel nos conocemos a nosotros mismos. Es por tal motivo mi necesidad de remarcar la importancia de la escritura como un ejercicio de autoconocimiento.


La escritura como un ejercicio de autoconocimiento y reflexión.

La escritura cobra vida y hace brotar energía a través de los sentimientos expresados en ella, al hacer surgir una conexión interpersonal del lector con lo que está expresando por medio de esta es como encuentra su sentido. Por eso es por lo que la escritura vive, para conectar a unos con otros y uno con uno mismo. De esta manera, surge el mi interés por crear un espacio para ejercitar la práctica del escribir, sin miedos, penas o ataduras buscaré exteriorizar mis sentimientos, pensamientos o reflexiones que ronden por mí, con el fin de liberarlos y con suerte llegar a la conexión con alguno que pueda llegar a leerlos. Es de mi creencia que la gente debería cultivar el habito del escribir ya sea de manera pública o personal. Este hábito se cultiva con la práctica y persistencia, forzándola día a día está a salir, si preocupaciones de la belleza o estética que deba o no tener, sola con el tiempo se irá puliendo y redondeando. Considero que prácticamente cualquiera puede escribir, pues como decía Oscar Wilde: <<No existen más que dos normas para escribir: tener algo que decir y decirlo>>. Así pues, los invito a embarcar juntos conmigo al ejercicio de la escritura.