Oculto

En silencio me quedo tragando y digiriendo sentimientos. Ocultándolos debajo de mi piel van por mi sangre corriendo en el torrente que llega a la bomba que da vida. En algunos momentos brotan ellos en forma de escalofríos por el temor que surge cuando pienso en la sola idea de que algún día de ellos te enteres; en otros más, brotan como un sentimiento de esperanza porque al fin sean ellos por ti correspondidos.

Sin embargo, perseguido por los demonios de mi pasada inmadurez en forma de inseguridad surge la inmovilidad, petrificando mi cuerpo y boca para evitar el contarte mis deseos, mi querer y hacia ti.

Irónico es que aun siendo tú, amiga mía, conociéndote por ya bastantes años pierda la confianza de hacer aquello de tu saber por lo que de mí puedas creer. Según yo, cuidando guardar la apariencia, lo que siento se externa de forma más evidente día a día pues lo quehaceres del sentir y del querer reconozco soy malo aparentando y ocultando, viéndome sin saber perdido en tus ojos o tus finos labios corro con el miedo de que al regresar para mí de aquel infinito lapso, te hayas dado cuenta que por un segundo te contemple, perdido y sin querer.